Funga Fufu...

Wednesday, June 27, 2007

La más cargante

Tengo una amiga que se llama Sofía, pero de cariño le decimos Sofi. Ella es, probablemente, la amiga con menos paciencia que tengo y eso se demuestra en el hecho de que aguanta menos minutos que las demás cuando son sometidas al ataque por qué, que consiste en hacer una pregunta y, cada vez que te dan una respuesta, respondes "¿por qué?" y, si se niegan a responder, repites la pregunta montones de veces hasta acabar con su paciencia (o con tu saliva, hablar tanto es cansador). Si la víctima trata de escapar, debes perseguirla. El ataque por qué puede provocar una crisis nerviosa en la víctima, lo sé porque Sofi sufrió una. Quedó con Zoefobia por media hora.
Este post no es para hablar sobre el ataque por qué, sino para contarles que, este lunes, Sofi me eligió como la persona más cargante del curso. Lo sé, no es para sentirse orgullosa, pero admito que me encanta saber que tengo un cierto poder sobre la capacidad nerviosa de las personas. Ahora sólo dejaré todos los agradecimientos por este premio (para leerlos, imagínense la típica escena "Miss Universo": persona llorando a mares, sujetando una corona y un ramo de flores; a mí imagínenme con la mano en el pecho y con la misma cara de llanto de las reinas de belleza).

Quiero darle las gracias a todos los que creen que soy la más cargante del curso. A mis amigas, por ser mis conejillos de Indias cuando quería probar mi habilidad. A mis papás, que sé que no querían que llegara a este extremo con mi personalidad, pero que me quieren tal y como soy, y a mis profesores, que no tienen ni la más mínima idea de lo odiosa que puedo ser en realidad, pero que me ayudaron a controlar mi carácter, pero quiero agradecerle principalmente a mis mentores, a los que me enseñaron a desesperar a la gente: a Barney, por enseñarme que los abrazos pueden ser horrorosos; a los Teletubbies, con ellos aprendí a hablar como guagua y a sacar de quicio a Elizabeth; a mi prima Punto, por ser odiosa; a Bob Esponja, el imbécil más grande en la historia de la televisión, aprendí mucho viendo su programa; a Homero Simpson, no haré comentarios, todos saben lo estúpido que es, y a todos los programas de televisión, que, gracias a su práctica forma de estupidizar, me permitieron ganar este premio. Muchas gracias.

Monday, June 18, 2007

Foto con esfuerzo


¿Ven la foto? Estoy segura de que sí. La tomé en enero de este año, en un paseo a unas cascadas en el sur de Chile. Estábamos recorriendo el terreno cuando vimos al pajarito. Mi papá propuso que le tomáramos una foto, pero cada vez que lográbamos ajustar la cámara, el ave huía o el zoom no era suficiente para que se pudiera ver la figura. Al final me dijo que me rindiera, pero yo había tomado el asunto casi como un desafío personal. Lo perseguí durante un rato, en ocasiones se escondía detrás de unos arbustos y tenía que esperar a que saliera y tener cuidado de que no se escapara por otro lado, además de preocuparme de donde pisaba porque no me quería caer, pero finalmente logré tomarle esta foto mientras lo perseguía.
Sé que éste no es un fotolog, pero esta historia me gusta y quería compartirla con alguien.

Monday, June 04, 2007

Texto con ciertas palabras

Cuando estaba en séptimo básico (en el año 2005), el profesor de lenguaje nos dio una lista de palabras y nos hizo escribir un texto de prosa poética con ellas. Una compañera le dijo que era imposible usar la palabra "barro" de manera bonita, así que me pidió que por favor yo buscara la manera de destruir ese argumento, y lo logré.
Las palabras que debíamos usar eran (considerando conjugaciones y adjetivos relacionados): nube, sueño, áspero, encender, cósmico, silencio, reino, barro, sirena, profundidad, insecto, belleza, nave, labor, nostalgia.
Acá les dejo el texto que escribí. No merece un Nobel, pero a mí me gustó.

"Flotaba sobre una nube. Flotaba como en un sueño en el que ningún comentario áspero y cruel podía herirme. Miré hacia el cielo y vi las estrellas encendidas, brillando en su propio reino cósmico, ese al que sólo se entra luego de acabar nuestra labor, al volver al barro del que fuimos hechos. Bajo la vista y observo lo que me rodea. Escucho el silencio y me siento como un insecto, como algo insignificante en medio de esta inmensidad. Miro hacia el mar y veo una sirena que, sentada en las rocas, contempla nostálgica una nave, una que hace siglos se hundió en las profundidades. De repente, me doy cuenta de algo: de la belleza del mundo y de lo hermoso que es estar viva."