Funga Fufu...

Wednesday, January 21, 2009

Cosas simples de mí que, al parecer, la gente no sabe

1. Odio la mayor parte de las actividades que requieran esfuerzo físico, pero me encanta nadar. Forma parte de mi rutina veraniega tirarme a la piscina, aunque tenga que nadar sola.
2. También me encanta andar en bici, pero menos que nadar. Pero prefiero un paseo en bici a un paseo en auto.
3. Amo la lluvia. Me encanta el sonido que produce cuando choca contra las ventanas, contra el piso, contra los recipientes que se ponen bajo las goteras. Me gusta mojarme y sentir cómo las gotas bajan por mi cara y mis manos, como si se llevaran todo lo malo.
3. Hice danza árabe en sexto básico. No era muy buena, pero no era la peor del curso.
4. Lo que más me gusta de tocar batería es que nadie se imagina que una "niña tranquila" como yo toque un instrumento que requiera golpes.
5. Estudiar es mi pesadilla. Odio estudiar.
6. Odio ir al colegio. Buenas notas no significan amor por la educación (pero sí me gusta pasar el rato con mis amigas).
7. No tengo hábito de estudio. No estudio a diario o varios días antes de las evaluaciones. Me aprendo la materia el día antes de la prueba y no vuelvo a leerla.
8. Soy fan de los mangas y el animé.
9. Me gustaría hacer cosplay.
10. No como chicle, porque leí que produce úlcera estomacal.
11. Soy irónica y sarcástica.
12. Copio y dejo que me copien en las pruebas, pero no permito que copien mis tareas.
13. Lo que me gusta de las matemáticas es que no cambian y siempre las estás aplicando.
14. Me gustaría ser escritora o guionista, para poder contar historias y vivir de ellas.
15. Me encantan los datos inútiles.
16. No me gusta el humor grosero.
17. Tengo una relación de amor/odio con el humor negro.
18. Me encanta ser el centro de atención, siempre y cuando no esté haciendo el ridículo o contestando preguntas acerca de la materia.
19. Soy chamullenta, muy chamullenta
20. Me gustaría enamorarme.
21. Soy una persona increíblemente cursi, pero odio el romanticismo empalagoso.
22. Me gusta ver que la gente tenga pareja.
23. Mis películas favoritas son las comedias románticas, después vienen las de acción. Evito los dramas y me encantan los western.
24. Odio a Bella y Edward de Crepúsculo, odio a Harry Potter.
25. Quiero ser cantante.
26. Escribo canciones, sólo una tiene melodía.
27. Mi color favorito es el azul.
28. Mi equipo de fútbol es la U de Chile.
29. Me encantan las películas, en especial las malas.
30. Iría al teatro todas las semanas si pudiera.
31. He robado.

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Wednesday, January 14, 2009

Pregunta del día


¿Cómo es posible que James Bond NUNCA se agarrara una enfermedad venérea? El tipo se acuesta con, MÍNIMO, una mujer por película. Y ya van más de 20 películas.

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Monday, January 05, 2009

Piscina

Mi casa está siendo arreglada (pintura, cambio de alfombra, cambio de los cerámicos de los baños), así que me estoy quedando con mis abuelos maternos por un par de días. Llegué ayer por la noche, me voy mañana por la tarde. No puedo esperar.
Quiero mucho a mis abuelos, pero no me gusta el ambiente alrededor de ellos. ¿Cómo lo explico? Sé que me adoran, yo también los adoro, pero nunca me siento cómoda alrededor de ellos. Mis abuelos paternos son bastante grises, sé que tienen sus traumas por haber vivido en Italia durante el periodo de la II Guerra Mundial (si saben algo de historia, recordarán a Mussolini y el hecho de que Italia era aliada de Alemania), son bastante perseguidos, un poco amargos, pesimistas y dependientes, les cuesta expresar cariño, pero son muy dulces cuando lo hacen. Cuando estoy con ellos me siento cómoda, los abrazo, ellos me abrazan, no es una muestra efusiva de cariño, pero es tan sincera, que me encanta. Aún así, no se puede evitar que sus "maravillosas" personalidades provoquen discusiones. En realidad, la personalidad de mi abuela paterna, mi abuelo no habla mucho.
Mis abuelos maternos son efusivos, gritones, exagerados, hiperactivos y con un talento especial para discutir. Mi abuela es de esas personas que sonríen mucho, vitrinean mucho, dan abrazos muy apretados, te interrumpen mientras lees o ves televisión, se pone nerviosa con facilidad, especialmente cuando alguien que no es ella conduce un auto (ella también tiene un trauma, estuvo en un accidente hace varios años mientras mi abuelo conducía), lo que hace que reprenda a quien la puso así con una voz chillona que, lamentablemente, heredé. Mi abuelo es testarudo, medio sordo, machista, posesivo, medio bruto (recuerdo una vez que se puso cariñoso, me dolió el brazo por el apretón amistoso), impulsivo, gastador, con tendencia a los favoritismos. No me gusta vitrinear, tengo tendencia a la melancolía, no me gusta que me apreten o me empujen, leo mucho y también veo mucha televisión (series, principalmente), no me gustan los sonidos/ruidos fuertes, me gusta razonar con la gente (que me escuchen y escuchar sus argumentos), no soy feminista, pero creo en los derechos de la mujer, razono mucho antes de hacer las cosas (especialmente, compras), cuido mucho mi dinero. Mis abuelos discuten por temas tontos y cada vez que vengo a su casa pierdo la poca paz interior que tengo. Me pongo nerviosa, me siento harta, aburrida, agobiada. Aquí soy la buena nieta que siempre se porta bien y tiene buenas notas. Nadie me cree que estudio el día antes de las pruebas, que odio estudiar, que soy tímida, que no me gusta el tomate. Aquí no soy yo.
Fui con mi abuela materna a comparar precios de futones en distintas tiendas, caminé viendo precios, vi ropa de esa que le gusta a mi abuela y aguanté la risa mientras ella miraba maravillada unas reproducciones (de dudoso gusto) miniatura de esculturas famosas (el David, la Venus de Milo) y pensaba en ponerlas en su comedor. ¡En el comedor! Después aguanté sus conversaciones con sus amigas, en las que fingían ser mujeres de mundo y saber mucho, personas que no se dejan engañar por los medios. Llegamos a la casa y tomamos once con mi abuelo. Conversaciones sobre temas simples, mi mente se fue hacia otro lado y volvió cuando sonó mi celular y pude escaparme para hablar con mis papás. Extraño el ambiente de paz que hay cuando estamos juntos: alegría, chistes malos, cariño, conversaciones sobre temas triviales, pero sin ese tono de voz que te hace sentir que lo que cuentas es aburrido (aunque lo sea). Volví a la mesa y ellos se disponían a entrar para ver el discurso/mensaje de la Presidenta por televisión. Mi abuelo nos dejó recogiendo la mesa. Mi abuela me invitó a ver las noticias con ella y, mientras oía cómo la Presidenta hablaba acerca de lo que se hará este año, mi mente me trajo a la mente la conversación telefónica con mi mamá.
Antes de salir con mi abuela, yo quería nadar. Ella me dijo que nadaríamos al volver a la casa, pero salimos tarde (se puso a ordenar y a hacer otras cosas), se distrajo en el centro comercial, en el supermercado nos tocó una fila larga y llegamos a la casa a las 8:30 pm, tarde para nadar, considerando que no me puedo dormir con el pelo mojado. Mi mamá me dijo que nadara de todos modos, pero mi parte racional me dijo que nadar a esa hora era poco práctico. Escuché a la Presidenta sin estar realmente allí, mi mente me ubicaba en la piscina, nadando. Fue impulsivo, pero salté de la silla y corrí a cambiarme. Me metí al agua y el mundo desapareció. Eramos yo, la piscina y mis pensamientos en voz alta, sin gente que los oyera y me mirara raro por hablar sola, por nadar tan tarde, por mojarme el pelo recién lavado, por pensar mucho. Se borraron de mi cabeza las cosas que me molestan de esta casa, de mis abuelos, y lo que no se borró se volvió insignificante, simple y estúpido. Ni siquiera me mordí los labios mientras estuve nadando. No sé hace cuanto tiempo que no tenía un tiempo para ser yo misma.
Salí feliz, relajada y tranquila a enfrentarme con lo que no me gusta, con mis líos y los cientos de ideas que siempre rondan por mi cabeza. Y a ver una capítulo de "Cold Case", seguido de uno de "Eleventh Hour".

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Sunday, January 04, 2009

Amistades audiovisuales

Cuando era pequeña veía mucha televisión (aún lo hago, pero eso no es importante ahora), vi muchos dibujos animados y varias películas de trama simple, de esas que los niños (y los fanáticos de las películas) disfrutan tanto. Todo cumplía la estructura básica de los productos para gente sub 20: malos muy malos que al final pierden, una aventura (supuestamente) imposible de lograr, un protagonista incorruptible y un amigo inseparable. Yo quería vivir las aventuras, pero sin los malos. Cuando pasaron los años decidí que no quería la aventura, quería a el o la amigo/a inseparable, que escucha, acompaña y está en todas.
Tuve algo así en mis primeros años de colegio, pero crecimos y dejamos de tener cosas en común. Tuve algo así en quinto básico, pero eso fue porque me sentía sola y terminé odiando todo lo que ella hacía. El asunto terminó bastante mal, créanme. ¿Qué tengo ahora? Cuatro amigas increíbles, a las que adoro, pero ninguna que sea mi amiga-amiga. Esa en la que podría confiar y que también confíaría en mí, con la que hablaría por teléfono durante horas, con la que sería cercana, veríamos películas, saldríamos a comprar, etc., todo el cliché.
Lo más probable es que, en mi ideal de encontrar a esa súper amiga, haya dejado pasar mi oportunidad de volverme cercana a las amigas que ya tengo. Quiero acercarme a ellas, pero nunca sé cómo, qué decir y cómo decir lo que siento para que no piensen que hablo por hablar, para que entiendan que cuando digo "puedes confiar en mí", quiero decir que guardaré los secretos, ayudaré y apoyaré.
Antes de que se enojara conmigo, Emma hacía de psicóloga mía. Me escuchaba, me acompañaba, me aconsejaba, me consolaba, pero soy inconformista. Es bueno confiar en alguien, pero una quiere un poco de confianza de vuelta, algo pequeño que nos haga sentir cómplices. Ella sabía muchas cosas acerca de mí, pero yo sabía poco acerca de ella. Era mi psicológa. Me sentiría mal si ella no confiara en nadie, pero sé que Sofi y ella hablan mucho y comparten, así que al menos sé que ellas sí tienen una amiga cercana. Soy feliz porque dos de mis amigas tienen eso que yo creo tan importante, pero no puedo negar que siento envidia por no ser yo la que mantenga una amistad así.
Como ya escribí más arriba, seguro fue mi culpa, yo dejé pasar mis oportunidades.

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