Funga Fufu...

Saturday, March 28, 2009

Diarios de Motocicleta: el arma secreta del comunismo


En lenguaje estamos estudiando el viaje mítico, ya saben, el camino del héroe (dejar el hogar, pasar pruebas, conocer a una tipa demasiado buena para él, más pruebas, quedar medio muerto, más pruebas, ganar o perder, descubrir que ya es lo suficientemente bueno para la tipa ya mencionada, volver a casa, todo esto sazonado por la ayuda de varios personajes secundarios que estaban en el lugar preciso en el momento preciso para que el héroe no acabara convertido en picadillo). La profe decidió que sería una buena idea ver una película de viaje y analizarla para que apliquemos lo que, supuestamente, aprendimos. A mí me encanta ver películas, así que la idea me alegró el día.
Eligió Diarios de Motocicleta, esa película de 2004 en la que Gael García hace del Che Guevara cuando joven y se va a dar la vuelta en moto por el continente con un amigo, interpretado por un actor al que no le sé el nombre. Esperen un poco. Rodrigo de la Serna. Sí, acabo de buscarlo para que este comentario no parezca escrito por una ignorante.
De vuelta a lo importante. Yo no había visto la película, primero porque se estrenó cuando tenía 12 años y la idea de ver algo que no era comedia no me motivaba. Segundo, porque no soy comunista. Tercero, es acerca del Che Guevara, alguien que existió y eso no sonaba como algo que me fuera a entretener (todas las biografías tratan de destacar lo seria y respetable que es la persona representada). La profe dijo que la veríamos y yo pensé "bueno, al menos la veré gratis". Lo malo de ver películas en clases es que todos hablan y no se escucha y el final terminas conversando también y de lo que pasa en la pantalla no te enteras. Eso me pasó, la tuve que bajar de internet y verla en casa el jueves. Al terminar, llegué a la siguiente conclusión: el objetivo de esta película es convertir a la joven e impresionable nueva generación en comunistas. En serio. Se los demostraré con los siguientes puntos:

1. Gael García Bernal. La revista People en español lo nombró uno de los más atractivos del 2002. No sé, no está mal, pero ustedes saben que mis hormonas son bastante flojas y no se revolucionaron al verlo. Sí es atractivo, pero no para poner la cara de orgasmo que puso Vicky al nombrarlo. En fin, lo pusieron a hacer de Che Guevara (aunque está demasiado flacuchento para el papel y no tiene esa cara de pensamiento profundo que tiene en las poleras) y en el curso hay por lo menos tres con revolución hormonal (Vicky, Danielle y la profe). Quieren convertirnos al comunismo a través de las hormonas.


2. Escenas tristes. Ponían todos loes personajes que podían para darnos pena: un par de comunistas perseguidos por el gobierno de Gonzáles Videla, mineros con sed, gente con lepra, cómo separan a los pobres de los con plata. Todo destinado a hacernos ver que la forma en que vivimos es mala y que el comunismo evitaría todo esto. Eso sí, no te lo gritan o te lo dicen de forma obvia, simplemente ponen al Che con cara de pensamiento profundo (pero no el pensamiento profundo de las poleras) a observar todo esto y, de vez en cuando, a hacer comentarios. Todo el trabajo sutil se arruina en cuanto empiezan con el discurso reprobatorio, porque entonces se vuelve evidente que intentan moldear nuestras jóvenes mentes a su antojo. Bueno, por lo menos fue evidente para mí. Eso hizo que la ligera simpatía que empezaba a sentir por esa filosofía desapareciera.

3. Romance, pero no del de amor. Esas imágenes idealistas que intentan mostrarnos lo bueno que era el Che. Trabaja con lo leprosos sin usar guantes, le da su dinero a los pobres, es muy honesto, etc. Tal vez sí era así, pero que lo metan en la película cada vez que pueden es un obvio intento de hacer que simpaticemos con él, algo que podría llevarnos a simpatizar con sus ideas. Esas escenas hicieron que mis sospechas de que todo era una campaña comunista llena de mensajes subliminales desaparecieran y fueran reemplazadas por la certeza de que todo era una campaña comunista llena de mensajes evidentes.

Cuídense de Diarios de Motocicleta. Es una buena película, pero deben alejarla de aquellos que son fácilmente influenciables. No soy fan del capitalismo, pero el comunismo me asusta más.

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Sunday, March 22, 2009

Desagrado

Anoche tenía una fiesta. Una compañera de curso se va a vivir a Francia y los amigos decidieron hacerle una despedida en grande, con todos los de la generación, más sus amigos de CVX (una de esas agrupaciones religiosas que quieren salvar al mundo con actos esporádicos de solidaridad), algunos ex-alumnos que la conocen y los infaltables colados que el dueño de casa no pudo echar (la fiesta fue en la casa de otro compañero). No voy a quejarme, la pasé bien la mayor parte del tiempo, hasta que fue, más o menos, la 1:07 de la mañana (no vi el reloj, así que no sé qué hora era).
Un poco de contexto histórico: soy tímida y tengo un aura que grita a kilómetros a la redonda "perna". Esas dos cosas hacen que cada vez que voy a una fiesta no baile con hombres, sólo con mis amigas. E incluso mis amigas prefieren bailar entre sí y no conmigo, porque soy tiesa y me muevo poco (no es de paranoica/perseguida, Elizabeth me lo confirmó anoche diciéndome que no me sintiera mal, pero que estaba esperando a CJ y a Vicky para bailar, porque me muevo poco). Al final aprendí que lo mejor es bailar al lado de las amigas que tienen varios amigos o con Emma que, aunque a ella le moleste, es rubia y bonita, y eso llama la atención. No me malinterpreten, me gusta bailar con mis amigas.
Anoche, como siempre, bailé con mis locas. Al final la mayoría estaban cansadas o bailando en otro lado o buscando el ron y la Coca-Cola y yo quedé bailando con Vicky. De repente llegaron dos tipos y se pusieron a bailar con nosotras. Me gustó la idea de bailar con un hombre, para variar, hasta que empezó a tratar de agarrar conmigo. Una sabe que un tipo quiere agarrar con una porque la cercanía de las caras se vuelve excesiva (y un poco incómoda si eres como yo) y el sujeto en cuestión acerca sus labios a los tuyos. Y ahí comienza el chiste de verme (incómodo de actuar, pero divertido de ver).
Abby fue testigo del proceso y dice que mi cara era realmente divertida, pero un poco indescifrable. La cara a la que ella se refiere es la expresión que resulta cuando mi concentración profunda, mi desagrado y mi petición de ayuda intentan expresarse facialmente al mismo tiempo. Estaba concentrada porque tenía que mantener el cuello estirado y la cara lo más lejos posible de la del dichoso santiaguino que bailaba conmigo, además de estar pendiente de qué tan cerca de mi trasero estaban sus manos (las mantenía muy cerca de ese incómodo punto en el que termina la cintura) y de ver si lo que me tocaba el cuello era su boca o su nariz. Pedía ayuda porque no voy a besar a un tipo al que no conozco (sé su nombre de pila, que va al colegio en Santiago y que va en tercero medio), con el que sólo intercambié unas palabras, que no me interesa ni me gusta y que, además, podría tener mal aliento y/o infecciones bucales. Si CJ o Elizabeth leen esto sólo se van a fijar en la parte de las infecciones bucales y van a salir con su discurso típico en el que me dicen que soy una exagerada y se dedican a remarcar lo amargada y exagerada que soy y a decirme que para qué exagero tanto y que es una exageración pensar esas estupideces, que son sólo exageraciones mías. Por lo general, cuando me dicen eso tengo la sensación de que no han escuchado lo que dije.
El último punto es el del desagrado. Me sentí objeto. Supongo que conocen la expresión "mujer objeto". Hay mujeres a las que les gusta eso, yo ya descubrí que a mí no. Ese tipo sólo quería agarrar conmigo, no le interesaba saber nada de mí. No le importaba (ni le importa) saber que me llamo así porque mi mamá y mi abuela se llaman así, que me encantaría ser escritora, que disfruto más una mala película con amigas que una buena estando sola. No le importaba mi apellido o saber si tengo alguna opinión acerca de algo. No me gustó sentir sus labios contra mi cuello mientras intentaba alejarme de él. No me gustó sentir cómo agarraba mi cintura y me acercaba a él. Como buena niña cursi, si algún día beso a alguien, quiero que sea alguien que me guste y que yo también le guste.
Nunca dejaré de agradecerle a Abby que se acercara y preguntara "¿Te salvo?" y que luego le dijera al tipo "Tengo que hablar con ella", para después irnos al baño y quedarnos allí unos minutos conversando mientras ella se reía de mi cara y yo no dejaba de darle las gracias. Fue uno de esos momentos que te recuerdan por qué aprecias a la gente, porque a veces uno se olvida y quiere a los otros por costumbre.

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Thursday, March 12, 2009

Watchmen

El viernes pasado fui al cine con Emma a ver Watchmen. En realidad, yo fui al cine con ella y la arrastré a ver Watchmen. Manías de fanática emocionada por la adaptación y porque dijeron que sería "fiel" al original.
Tengo 16 años y la película es para mayores de 18 (violencia, una casi violación, sexo y Dr. Manhattan anda desnudo por ahí casi toda la película), pero una mamá que confía en la madurez de su hija puede conseguir las entradas fácilmente: (a la que vendía las entradas) "No te voy a mentir, ellas tienen 17 años y quieren ver Watchman". No logré que se aprendiera el título de la película, pero al menos me consiguió la posibilidad de ver la película. Gracias, mamá, te quiero, aunque algunos me digan dependiente, sobreprotegida y crean que no me sé desenvolver en el mundo (sé hacerlo, pero nadie quiere arriesgarse a dejarme, siempre saltan a defenderme antes).
Volviendo al tema, porque, como siempre, me desvié y me metí en mi vida. ¿Qué le hicieron? ¿Como puede alguien permitir una adaptación tan espantosa?:
- Eliminaron toda la parte importante de la novela gráfica original (ya saben, el mensaje y esas cosas) y lo remplazaron con diálogos copiados del cómic dichos por actores malos (más bien, una actriz mala: te hablo a ti, Malin Akerman).
- Malin Akerman. ¿En qué estaban pensando? Mala actriz. Hola, el sujeto azul con el que te acuestas se clonó para hacer un trío y lo único que haces es salir de la cama con una reacción similar a la de alguien que se acaba de dar cuenta de que no guardó un plato. ¿La sorpresa, el enojo? Tu padre es el hombre que quizo violar a tu mamá y tu reacción es menos creíble que la trama de la serie Hannah Montana. Para lo único que la pusieron fue para que se sacara la ropa (al igual que en "La Mujer de mis Pesadillas", una mala película que, me temo, nunca podré borrar de mis pesadillas) y fingiera un orgasmo en una pésima escena de sexo. Es mejor la escena del restaurante en "Cuando Harry Conoció a Sally".
- Hace unos años, un grupo de dementes creó algo llamado "imaginación". A muchos les pareció un poco imbécil, pero la idea se vendió muy bien. La imaginación se aplica a las ya mencionadas escenas de sexo. No necesitamos verlos en plena acción, basta con que empiecen a quitarse algo de ropa y ya sabemos lo que se viene. Corten la escena allí.
- Nunca había visto a una película esforzarse tanto para ser catalogada como "no apta para menores de 18 años". Si podían sacarle la ropa a Malin Akerman, lo hacían (aunque sospecho que eso fue más por diversión del director y los guionistas), si podían destruir algo, lo hacían, si podían matar a alguien, lo hacían, y mientras más sangre saltara, mejor. Eso me lleva al siguiente punto:
- Gore, puro gore. No podía esperar menos del director de 300, pero aún así me dolió ver la novela gráfica convertida en una festival de sangre y tripas. Es cierto, el original tenía sangre y tripas, pero no era tan detallada, no dedicaba un cuadro completo a mostrarnos la masa de sangre en la que se convertían las personas reventadas por Dr. Manhattan. Alan Moore hizo que degollaran a un tipo, Zack Snyder hizo que le cortaran los brazos con una sierra y que viéramos cómo el cadáver caía al piso, mientras la sangre salpicaba a todos los que estaban cerca. Alan Moore armó una pelea en un callejón, Zack Snyder conservó la pelea y agregó una imagen en la que le quebraban el brazo a uno de los asaltantes, mostrando cómo el hueso atravesaba la piel. Gracias Zack, muchas gracias. ¿Hablamos del intento de violación? El triple de violento que el original.
- Cambiaron el final. Lo siento, aunque haya un motivo lógico para eso, no se los perdono.
- Slow motion. Lo hiciste en 300, lo hiciste aquí. Tenía fe en ti, Zack, pero me defraudaste. Créeme, no me interesa ver el movimiento del pelo de Malin Akerman (dénle un Frambuesa, por favor) cuando ella se da la vuelta. NO ME INTERESA.
- Los subtítulos. Aprendan inglés para poner subtítulos, mataron algunas líneas buenas. ¿Ejemplo? Rorschach original: ...and I'll whisper... NO. Rorschach subtitulado: ...y ellos murmurarán... no.

No puedo negar que algunos detalles me gustaron:
- Rorschach. Es mi personaje favorito aunque apoye la bomba atómica (rara vez perdono a alguien que apoye el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima). Gracias Jackie Earle Haley. A ti no te odio.
- Billy Crudup, me pareció que tu voz era un poco gay, pero no puedo negar que tu trabajo vocal como Dr. Manhattan fue bueno. Transmitiste emociones a través de la voz sin perder la fachada de personaje que supuestamente no tiene sentimientos.
- Los créditos iniciales. Zack, lo único que te salvó de que tomara un avión a Gringolandia para preguntarte qué diablos te fumaste antes de filmar la película (y cuando contrataste a Malin Akerman, y cuando confundiste el guión de 300 con el de Watchmen) fueron los créditos iniciales. Los adoré, eran increíbles, no sé cómo describirlos. A los fans de la novela gráfica les recomiendo que entren a ver la película y se salgan después de los créditos. Están en Internet (sólo pongan "Watchmen opening credits" en google), pero no hay nada como verlos en pantalla grande.
Lo siento, no hay más. Malin Akerman y Zack Snyder lo arruinaron todo.

No, nunca me cansaré de culparlos.

¿Crisis económica? El dinero huye para no ser gastado en la mala actuación de Malin. ¿Delincuencia? Es culpa de las escenas excesivamente sangrientas de la película.
Acabo de encontrar una nueva entretención.

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