Funga Fufu...

Wednesday, July 22, 2009

Libros viejos

El libro que estoy leyendo (por gusto) se llama "Acupuntura y muerte", de Dwight Steward. Lo compré a $2000 hace unos meses en una galería en el centro de Santiago a la que fui con una de mis tías. La verdad es que el libro no es tan "viejo" según mi definición (tiene sólo 34 años), pero supongo que para algunos sí lo es, y además se nota por el aspecto que no es nuevo.
Tiene esa pinta característica de los libros que han estado en las cajas de libros de segunda mano: las tapas están gastadas, tiene algunas hojas salidas (desde la 1 a la 34, para ser exacta), hay letras ligeramente borradas, las páginas se ven de color café y desprenden un olor especial.
La verdad, el olor de los libros viejos es uno de mis favoritos. Cada vez que lo huelo me siento una persona especial, porque no es un olor que sientes cuando vas por la calle o en cualquier parte, para olerlo tienes que acercar tu nariz a un libro de varios años, no sabes cuántas personas antes que tú lo sintieron, cuántos tomaron el mismo libro y lo hojearon, me siento como si estuviera a punto de descubrir un tesoro oculto durante años.
Siempre que compro un libro es lo mismo: tomarlo, pasar los dedos por la tapa, sentir a qué huele. Los libros nuevos siempre huelen a tinta, no me gusta ese olor, es un poco hediondo; los libros viejos huelen a papel, a polvo y a algo más que aún no sé qué es. No sé explicar lo que siento cuando tomo un libro viejo. Me emociono ante la idea del mundo que encierra, me apena que su primer dueño ya no lo conserve, me alegro por haber rescatado algo, siento compasión por todos esos libros que nunca podré salvar del olvido.
Los libros fueron los primeros amigos que tuve, después se convirtieron en una forma de escape, en un refugio ante lo que mostraban las noticias, me mantuvieron cuerda cuando la edad del pavo comenzó a molestarme, esperaron pacientemente a que yo volviera a ellos cuando la música, la televisón y el internet se dedicaron a entretenerme. Siguen siendo mis mejores amigos, siguen siendo una forma de escape, siguen manteniéndome cuerda. Que alguien no los quiera tanto como yo los quiero me parece trágico, por eso cuido todos los libros que caen en mis manos, especialmente esos que alguien más no conservó y para los que yo soy su segunda oportunidad.

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1 Comments:

Blogger Cata said...

Sé que mi comentario no tendrá nada que ver con la entrada, pero quería comentar que cambié la URL de mi blog, porque "soysicnera" ya no calzaba, eso

7:26 PM  

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